Reconozco que no soy objetiva al escribir esta entrada pues son demasiados los recuerdos que me vienen a la cabeza. Muchos años de mi infancia y de mi vida pasando en esta ciudad fríos y divertidos días en familia. Y siempre con una idéntica sensación: la de saber que volvería pronto. Ahora que las visitas son menos frecuentes y están invadidas de una inevitable nostalgia, ese volver pronto se convierte en deseo. Y las ganas de salir a pasear por sus calles, de parar a tomar un tigre en la Cabaña o de recordar miles de momentos y de anécdotas, se multiplican con cada escapada a Burgos. Para los que no hayáis visitado nunca esta ciudad, aprovechad que este año es la Capital Española de la Gastronomía. Querréis volver, seguro.



