Montmartre es uno de los rincones más turísticos de París y, a pesar de ello, no pierde un ápice de su encanto. El que fuera un barrio de mala reputación en el siglo XIX por sus famosos cabarets y sus numerosos burdeles, es una da mis zonas favoritas de la capital francesa, turistas incluidos. Y es que no se me ocurre un placer mayor para la mañana de un domingo cualquiera que pasear por las mágicas calles de Montmartre, recorrer sus tiendas y cafés, observar el minucioso trabajo de los pintores de la place du Tertre, entrar al Sacre Coeur, escuchar la música de los acordeones y disfrutar de las vistas de París desde lo alto de la colina. Una única recomendación: como toda zona turística tiene un efecto magnético en timadores y ladrones. Ojo con unos individuos que últimamente merodean por sus calles haciéndose pasar por encuestadores. Se les ve venir, pero más vale ir avisado.
Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas
lunes, 22 de septiembre de 2014
Montmartre (París)
Etiquetas:
excursiones,
Francia,
mercados,
París
Compártelo:
domingo, 16 de marzo de 2014
París
No es demasiado arriesgado afirmar que todo aquel que tenga la suerte de pasar alguna vez en su vida por París deseará con toda seguridad volver a visitar esta ciudad mágica. A mí se me ocurren muchas razones por las que en este mismo momento me subiría a un avión con destino a la capital francesa, aquí os dejo diez de ellas:
- Para volver a disfrutar de sus calles repletas de edificios dignos de fotografía, balcones de ensueño y áticos merecedores de la más profunda de mis envidias.
- Para darle la bienvenida a la primavera con esa luz tan característica de París.
- Para asomarme al enorme reloj del Museo de Orsay y disfrutar de una vista única de la ciudad.
- Para dar una vuelta por el mercadillo de Président Wilson. O por cualquier otro.
- Para volver a contemplar la grandeza del Sena, disfrutar de un buen paseo por su orilla y cruzar una y otra vez sus majestuosos puentes.
- Para darle la bienvenida a la primavera con esa luz tan característica de París.
- Para asomarme al enorme reloj del Museo de Orsay y disfrutar de una vista única de la ciudad.
- Para dar una vuelta por el mercadillo de Président Wilson. O por cualquier otro.
- Para volver a contemplar la grandeza del Sena, disfrutar de un buen paseo por su orilla y cruzar una y otra vez sus majestuosos puentes.
- Para escuchar uno de los idiomas más hermosos del mundo.
- Para dar un paseo por Montmartre, entre pintores y turistas. Y soñar que algún día seré capaz de pintar como ellos.
- Para volver a quedarme con la boca abierta contemplando la magnitud de Notre Dame, sus misteriosas gárgolas y los impresionantes rosetones. Y durante unos minutos retroceder varios siglos en el tiempo.
- Para recrearme con las decenas de floristerías repartidas por toda la ciudad.
- Para sentarme en uno de esos pequeños cafés situados en la esquina de cualquier calle a tomar un croissant mirando el ir y venir de los parisinos y el latir de la ciudad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









